Piso de arriba
El humo de la desconfianza no se disipa en Zaldibar

“No he mirado tanto al monte en mi vida”, dice un trabajador del Ayuntamiento de Zaldibar que no se quita la mascarilla mientras está en la calle. Desde que el jueves día 6 toneladas de residuos cayeran sobre la autopista AP-8, que conecta Bilbao con Donostia, y sepultara a dos trabajadores de la empresa que gestiona el vertedero, Verter Recycling 2002, miles de vecinos de las localidades de Eibar, Ermua y Zaldibar no le quitan ojo. Muchos de ellos están enfadados. Han pasado miedo. Y siguen preocupados 12 días después de la tragedia, pese a que los técnicos han logrado sofocar los incendios en la parte alta del vertedero. Los informes sobre el aire y el agua alejan el riesgo de añadir al drama de los dos trabajadores desaparecidos una catástrofe medioambiental. Pero las mascarillas están ahí: el miedo no se desvanece tan rápido como algunas explicaciones políticas.

Seguir leyendo.